Recupera tu sombra, recupera tu poder: visualizaciones.

Propuestas para un trabajo personal utilizando la visualización creativa.

23117180_s_SOMBRA[1]Nuestras inseguridades, nuestros miedos exacerbados y esas salidas de tono que tenemos a veces y de las que nos avergonzamos suelen ser manifestaciones de nuestra Sombra.

La Sombra es esa parte nuestra que mantenemos oculta y de la que nos avergonzamos, es todo lo que no queremos ser pero tememos ser, es… nuestro “lado oscuro”. Generalmente, esa parte que nos desagrada, la hemos escondido tanto, tanto… que ya forma parte de nuestro inconsciente.

Carl Jung, el famoso psiquiatra suizo del siglo pasado, fue el primero en decir que, independientemente de nuestro aspecto físico y de nuestros logros materiales o intelectuales, todos tenemos una Sombra, y que esta aparece y nos monta un escándalo cuando la negamos y nos apartamos de nuestro centro.

Uno de los relatos favoritos de Jung “el hacedor de lluvia” ilustra el desbarajuste que se produce en nuestras vidas cuando nos alejamos de dicho centro y cómo revertirlo.

“Había una vez un estudioso del pensamiento chino que fue a visitar un pueblo que sufría una sequía muy prolongada. Todo el mundo andaba muy preocupado ya que se había hecho de todo para acabar con ella. Rezos, hechizos, magia, nada había funcionado… lo único que quedaba por hacer era llamar al hacedor de lluvia. Y así lo hicieron.

Cuando al fin llegó, salió del coche y olfateó el aire. Pidió entonces una casa en las afueras del pueblo donde pudiera vivir el solo. Insistió en que nadie debía molestarle. Nadie le oyó ni le vio por tres días, hasta que todo el mundo se despertó a causa de un fuerte chaparrón. Incluso, y para deleite de los campesinos, nevaba a ratos.

El estudioso del pensamiento chino, se quedó impresionado y rápidamente fue a visitarle. Al llegar le dijo: ¿De manera que puede hacer que llueva?LLUVIA

El invocador de lluvia se burló ante esa idea y contesto: ¡por supuesto que no puedo! ¡Llueve cuando todo está en armonía y ha de hacerlo! Verá cómo funciona, yo se lo explico. Cuando llegue al pueblo vi rápidamente que todos estaban nerviosos y descentrados, yo enfermé nada más bajarme del coche y tuve que estar totalmente solo y apartado para volver a equilibrarme. Entonces, llovió de manera natural.”

Es decir, cuando estamos en armonía con nosotros mismos, cuando estamos centrados, el mundo empieza a orquestarse con nosotros. Estar en armonía es aceptarnos y dejar de pelearnos con lo que somos.

Ahora bien, no podemos estar en nuestro centro si no sabemos dónde está ese centro, y localizarlo no parece fácil si una parte de nosotros mismos la hemos ocultado en lo más profundo de nuestro ser, y no la vemos o la sentimos como nuestra.

Os propongo que veamos primero como ocurre este proceso de ocultación y de negación de una parte de nosotros mismos y luego pasemos a señalar algunas maneras de recuperar y aceptar nuestra Sombra y volver a ser nosotros mismos, al completo.

Cada cultura, cada país y región, la familia y los grupos a los que pertenecemos, valoran positivamente algunos aspectos de la personalidad y deploran o tachan de malos otros. Nuestro miedo a no pertenecer, a ser abandonados es tan grande – y esto es algo instintivo- que hacemos todo lo que está en nuestra mano para esconder la existencia en nosotros de las tendencias que sospechamos que podemos tener y que no van a ser bien vistas por nuestras distintas comunidades: pueden ser impulsos eróticos, emociones como la ira, la tristeza, el miedo o incluso la alegría… o pueden ser una actitud como la ambición o lo contrario, el retraimiento.

Para esconderlas las negamos, hacemos como que no están. Pero por más que intentemos negarlas, las tendencias no desaparecen y lo único que podemos hacer es “fingir”, hacer como que no nos pertenecen y finalmente llegamos a creer que esas tendencias son ajenas. Es decir, las hemos “sacado fuera de nosotros” las hemos proyectado en los demás… lo que popularmente se conoce como “ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el nuestro”.

Por supuesto que no nos hemos desecho de nada, lo que ocurre es que hemos estrechado nuestros límites, ya no nos vemos completos, nos identificamos solamente con una parte de nosotros y acabamos con una imagen reducida, empobrecida e inexacta de nosotros mismos: hemos reducido nuestra conciencia a fin de excluir las “tendencias indeseables”. Es como si dentro de nosotros trazáramos un límite y dijéramos: “a partir de esta raya, no soy yo”

Esta “reducción de la conciencia” o “paso al inconsciente de todo lo que no me gusta o no me parece aceptable por la sociedad, mi familia, mis amigos” solemos hacerlo tan bien que luego nos cuesta volver a sentirnos y reconocernos completos.

Detalle importante: El cuerpo transforma la energía “encerrada” en los alimentos en energía para que realicemos nuestras funciones corporales: respirar, hacer la digestión, la circulación sanguínea, movernos, mantener el calor corporal etc. Incluso en reposo estamos utilizando energía. También consume energía y considerable, la tensión muscular producida por los miedos, preocupaciones, nerviosismo y otras emociones que nos excitan.

Ahora… imaginemos la energía que gastamos, o mejor dicho, tiramos, “disimulando” y tapando las emociones, “los defectos” y las actitudes que no aceptamos de nosotros mismos. ¿Cuánta energía tiro cuando estoy muy enfadado y finjo estar bien, cuando estoy alegre y aparento “solemnidad” o estoy triste y muestro “alegría”? ¿Cuánta energía consumo inhibiendo unos músculos que se están preparando para gritar si me tengo que callar? ¿Y lo mismo si todo mi cuerpo quiere huir… y me tengo que quedar?

Lamentablemente, para inhibir o esconder lo que somos, sentimos y queremos, gastamos mucha energía que restamos a otras tareas y que, a menudo, nos mantiene en un continuo de cansancio y desmotivación. No me queda energía para disfrutar y conseguir lo que necesito para mi bienestar. ¿No sería mejor no tirar tanta energía “tapando” lo que somos y lo que queremos?

Afortunadamente la Sombra, esta parte que hemos ocultado, en su intento de ayudarnos a recuperar nuestra plenitud y todos nuestros recursos, da señales de vida e intenta llamar nuestra atención; eso sí, suele hacerlo en momentos inoportunos y montando bulla, de ahí que le tengamos un poco de miedo, pero si nos ponemos frente a ella, si dejamos de juzgarla, si la reconocemos nos trae un regalo: la posibilidad de ser nosotros mismos, al completo y desde ahí sí podremos vivir en nuestro centro y sentir nuestro poder personal.

VER EL MUNDO5Algunos indicios de como la Sombra llama nuestra atención y cómo usar las técnicas de visualización para aproximarnos a ella.

1.- Un primer acercamiento a la Sombra puede ser hacer una lista con las características de la cara “buena” que presentamos al mundo. La Sombra es lo opuesto y de igual fuerza. Es decir si nos mostramos generalmente amigables y extrovertidos, la Sombra será distante y retraída. Si habitualmente “vamos” de muy comedidos y racionales, la sombra llevará la melena suelta y será muy emocional… Si habitualmente somos meticulosos en nuestros asuntos, la sombra será pasota y evaluará las cosas a groso modo. Si tengo una cualidad, también tengo la opuesta y cuanto más trate de ocultar algo, con más fuerza saldrá lo contrario: por ejemplo, cuanto más me esfuerzo por permanecer tranquilo más nervioso me pongo.

Sabemos que el día sigue a la noche, no puede existir el uno sin el otro, y si cavo una fosa, a la vez estoy creando un montículo de tierra, es la ley de la Polaridad. A nosotros nos pasa lo mismo: si soy capaz de amar, tengo la capacidad de odiar, aunque nos cueste admitirlo. Alegría-tristeza, son dos caras de la misma moneda, igual que fuerza-debilidad, orgullo-humildad, amabilidad-cólera, arrogancia-timidez, etc.

Después de hacer la lista de” virtudes” o de tu “cara amable” elije una de ellas y piensa en una situación real en la que descubriste pujando por salir, la cualidad opuesta. Por ejemplo: Si en mi lista he puesto “Yo soy generosa” piensa y anota una situación en la que te comportaste de una forma poco generosa. ¿Te repugna la idea?, quizás si dejamos de pensar en términos de bueno o malo, nos cueste menos tolerarlo, en nosotros y en los demás. Todo tiene su valor y su utilidad, admitirlo es respeto por la realidad

Quizás ese comportamiento poco esplendido no fue en el plano económico, quizás lo que ahorraste fueron elogios a alguien o caricias… pero ten la seguridad que si existe la cara, la cruz no debe de estar muy lejos. Se sincer@.

Práctica con los ojos cerrados:

□ Muy bien ahora, cierra los ojos y observa tu respiración. Retira tu atención del entorno por unos segundos y ponla en tu respiración, en el aire que entra en tus pulmones y en el que sale. Cuando notes que tu actividad mental se relaja un poco, vuelve tu mirada hacia arriba e imagina una pantalla blanca frente a ti, como una pantalla de cine. Ahora, en esa pantalla, proyecta la escena en la que tuviste un comportamiento del que te avergüenzas.

(Lo sé, al recordar la escena lo que apetece es cambiar de tema y llevar la mente a cualquier otro asunto)

Ahora vamos a afrontar lo que hicimos o sentimos. Mantén frente a ti el recuerdo de esa situación. Observa los detalles…

□ Si has “entrado” bien en la escena, es decir si estás recordando la escena vívidamente, incorporando sonidos, sensaciones, imágenes etc, advertirás que alguna parte de tu cuerpo se incomoda. La zona más frecuente dónde notamos el malestar suele ser estómago, pecho y/o garganta. Observa la escena y observa tu cuerpo; ve de la escena al cuerpo y localiza dónde sientes el estrés. Coloca una de tus manos sobre esa zona. Suavemente, como acariciando el lugar molesto.

Y ahora viene algo que no es fácil: observa la escena elegida y deja de juzgarte a ti y al resto de los implicados.

Digo que no es fácil dejar de juzgar porque, a estas alturas, seguro que ha saltado tu lado crítico con mensajes tipo: ¡Vaya desastre que eres! ¡Tienes que esforzarte más! ¡Siempre metiendo la pata! o tu lado desvalido diciendo: ¡Que mala suerte! ¡Qué vergüenza! ¿Por qué siempre me pasan a mi estás cosas? ¡Qué mal me han tratado! ¡No puedo más!

Bueno, ¡tranquilidad!, aún nos queda “cabeza” o una parte adulta para darnos cuenta que juzgándonos, criticando o dejando que se apodere de nosotros la sensación de víctimas no vamos a resolver nada.

□ Para gestionar ese malestar piensa en lo que le dirías a un niño pequeño para apoyarle y hacer que acepte lo que está ocurriendo. (No se trata de quitarle responsabilidad, ni de quitar el malestar con falso pensamiento positivo, se trata de ayudarle a procesar lo que ocurrió y a aceptarse)

Estás yendo de la imagen de la pantalla al cuerpo. Poniendo alternativamente tu atención en la escena desagradable y luego, en tu cuerpo. Yendo y viniendo. Recuerda que aún tienes la mano en la zona del cuerpo donde notas malestar.

□ Ahora centra tu atención en la zona del cuerpo con malestar, donde está tu mano. Imagina que ahí dentro estas tú de niño, o de niña. Mentalmente puedes decirle frases como:

Manos4- “Has hecho lo mejor que has podido”.

- “Eres un buen niño. Eres una buena niña”

- (Si te hicieron daño) “Es cierto que te han hecho daño, ha sido doloroso. Date cuenta de que ya no estás ahí, esto ya pasó y ahora has crecido y puedes defenderte. “

- (Si tu hiciste daño) “No hay nada erróneo en ti. Sin errores no hay aprendizaje. Ahora puedes pedir disculpas y trabajar para arreglarlo.”

- “Está bien enfadarse, está bien llorar cuando no se arreglan las cosas para ti.”

- “Yo te quiero hagas lo que hagas.”

Continua hablando mentalmente con tu “Niño interno” hasta que notes que se siente bien y sobre todo querido (a pesar de lo que haya hecho o de lo que le haya ocurrido).

Sabrás que se siente bien porque la sensación incómoda del cuerpo, cederá.

Entonces, sin prisa, despídete de él.

Cuando quieras acabar el ejercicio, pon la atención en los sonidos del lugar en el que estás, mueve un poco las manos, los pies, toma un par de respiraciones profundas y cuando quieras, abre los ojos, sonríe y estírate.

♦ 2.- También puedes sospechar que la sombra está haciendo acto de presencia si tienes un estallido emocional desproporcionado o una fuerte salida de tono o si tienes miedos excesivos o una fuerte inseguridad. No dejes pasar la ocasión y en cuanto puedas, explora ese estado emocional que ha surgido.

Práctica con los ojos cerrados

□ Cierra los ojos y relaja la mente poniendo la atención en tu respiración. Cuando sientas que te centras en ella con facilidad, vuelve tu mirada hacia arriba y en esa pantalla blanca que puedes imaginar que está frente a ti, pasa una película con el estallido emocional que te ha disgustado.

□ Observa la escena con detalles, vívidamente. Incorpora sonidos, sensaciones, colores, el olor; recuerda las frases que te decías a ti mismo, etc. Si te mantienes ahí, presente, observando la escena, advertirás en unos segundos que alguna parte de tu cuerpo se incomoda. Decíamos anteriormente que la zona más frecuente dónde notamos el malestar suele ser estómago, pecho y/o garganta, pero también podemos sentir hormigueo en las piernas o la cabeza “cargada”… Observa la escena y observa tu cuerpo; ve de la escena al cuerpo y localiza dónde sientes el estrés o dónde registra tu cuerpo el disgusto que sientes al mirar la escena.

Coloca las manos con las palmas hacia abajo sobre las piernas, a la altura de los muslos y ahora da un golpecito suave sobre un muslo y luego sobre el otro. Otra vez, un golpecito sobre un muslo, y ahora sobre el otro. Cogemos ritmo y seguimos dando los golpecitos alternativamente en una y otra pierna. (Se sugiere como en muchos manuales el ritmo de la canción “Navidad, navidad, dulce navidad…”)

Lo que estamos haciendo es activar secuencialmente los dos hemisferios cerebrales. Cuando toco la pierna izquierda activo el hemisferio izquierdo cuando toco o presiono la pierna derecha, estoy activando el hemisferio derecho. Sabemos que ambos hemisferios procesan la información de forma diferente, el derecho, es más emocional, el izquierdo más racional. Ambos se comunican a través de un haz de fibras llamado el cuerpo calloso. Al provocar que alternativamente se active un hemisferio y luego el otro, favorecemos la comunicación de ambos y favorecemos que se procese o se “digiera” esa imagen que tenemos ahí delante y las emociones asociadas. Poco a poco, la alternancia en la activación de los hemisferios cerebrales nos relaja y poco a poco, podemos estar ante ese “evento desagradable”, sin sentir el nudo en el estómago o la angustia del pecho.

□ Mantén los golpecitos en una y otra pierna y ve de la imagen de la pantalla a tu cuerpo, dos, tres minutos. Poco a poco la sensación de molestia en el cuerpo irá bajando, dejaremos de “reaccionar” ante la imagen que nos desagrada… y hasta puede que aceptemos lo que hicimos y lo que somos sin fustigarnos.

□ Antes de acabar el ejercicio, puedes imaginar una escena agradable de tu vida, algo así como un paseo por el bosque o por la playa y sigue alternando los golpecitos en los muslos. Observa como sientes tu cuerpo ante esa escena plácida y disfruta unos minutos de esa sensación.

Finamente, pon la atención en los sonidos del lugar en el que estás, toma un par de respiraciones profundas y cuando quieras, abre los ojos, sonríe y estírate.

♦ 3.- Tercer indicio: Un indicio de oro. ¿Hay alguien en tu vida que no soportas? ¿Alguien que te parece despreciable? ¿Cuál es la peor característica de esa persona?… Sí, eso es lo que temes ser tú también. Una propuesta para utilizar aquí la imaginación y contactar con tu Sombra:

Práctica con los ojos cerrados:

□ Muy bien ahora, cierra los ojos y observa tu respiración. Retira tu atención del entorno por unos segundos y ponla en tu respiración, en el aire que entra en tus pulmones y en el que sale. Cuando notes que tu actividad mental se vuelve perezosa, coloca tu mano derecha sobre el corazón y suavemente comienza a trazar pequeños círculos en el sentido de las agujas del reloj. No presiones mucho, más bien acaricia esa zona del pecho. Respira en calma y pide a tu mente inconsciente que te traiga alguna escena en la que en tu mostraste esa característica que tanto te desagrada de la otra persona.

Mientras acaricias tu pecho puedes decir mentalmente algo así como: “Hey, déjame recordar algún día en que yo también fui… soberbio, orgulloso, vengativo, inseguro, débil…” Ten paciencia y deja que vengan viejos recuerdos a tu mente consciente.

Cuando tengas uno, vuelve tu mirada hacia arriba e imagina una pantalla blanca frente a ti. Ahora, en esa pantalla, proyecta la escena en la que tuviste ese comportamiento del que te avergüenzas.

Ahora vamos a afrontar lo que hicimos o sentimos, eso que tan feo nos parece cuando lo vemos en otros. Mantén frente a ti el recuerdo de esa situación. Mientras observas los detalles, puedes seguir acariciando tu pecho.

□ Si has “entrado” bien en la escena, es decir si estás recordando la escena vívidamente, incorporando sonidos, sensaciones e imágenes, advertirás que alguna parte de tu cuerpo se incomoda. Ve de la escena al cuerpo y localiza dónde sientes el estrés. Ahora mueve tu mano del corazón a esa zona de estrés. Acaricia el lugar molesto y deja de juzgarte a ti y al resto de los implicados. Deja que tu parte adulta tome el control y deja de buscar culpables o excusas.

□ Para gestionar ese malestar piensa en lo que le dirías a un niño pequeño para apoyarle y hacer que acepte lo que está ocurriendo. (No se trata de quitarle responsabilidad, ni de quitar el malestar con falso pensamiento positivo, se trata de ayudarle a procesar lo que ocurrió y a aceptarse)

Estás yendo de la imagen de la pantalla al cuerpo. Poniendo alternativamente tu atención en la escena desagradable y luego, en tu cuerpo. Yendo y viniendo. Recuerda que aún tienes la mano en la zona del cuerpo donde notas malestar.

□ Ahora centra tu atención en la zona del cuerpo con malestar, donde está tu mano. Imagina que ahí dentro estas tú de niño, o de niña. Mentalmente puedes decirle frases como:

- “Has hecho lo mejor que has podido, estás aprendiendo, y esto lleva toda la vida”.Niño_lapices

- “Es normal que te avergüences cuando haces algo que no les gusta a tus padres o a tus amigos”.

- “No hay nada erróneo en ti. Te doy permiso para explorar todo lo que hay en ti”

- “Seguro que tienes miedo a que te rechacen si descubren lo que has hecho; tranquilo que nos pasa a todos”.

- “Por todo y a pesar de todo, eres una buena persona”

- “Yo nunca te voy a abandonar”

□ Continua hablando mentalmente con tu “Niño interno” hasta que notes que se siente bien y sobre todo querido (a pesar de lo que haya hecho o de lo que le haya ocurrido).

Sabrás que se siente bien porque la sensación incómoda del cuerpo, cederá.

Entonces, sin prisa, despídete de él.

□ Cuando quieras acabar el ejercicio, pon la atención en los sonidos del lugar en el que estás, mueve un poco las manos, los pies, toma un par de respiraciones profundas y cuando quieras, abre los ojos, sonríe y estírate.

Si realmente consigues mostrarte ante alguien “al completo”, enhorabuena, estas dando un gran paso para conseguir tener una relación de auténtica intimidad. Eso es lo bonito, cuando nos quieren a pesar de nuestros defectos.

♦ 4.- En cuarto lugar: Sueños y pesadillas. Si tienes un sueño en que alguno de los personajes que aparecen hace algo que te parece despreciable, juega a asumir ese comportamiento como si fuera tuyo y explóralo en tu pantalla con una visualización.

Práctica con los ojos cerrados

□ Cierra los ojos y relaja la mente poniendo la atención en tu respiración. Cuando sientas que te centras en ella con facilidad, vuelve tu mirada hacia arriba y en esa pantalla blanca que puedes imaginar que está frente a ti, pasa una película en la que tú estás teniendo ese comportamiento que desprecias. Por ejemplo si en el sueño un señor con gabardina tira a su compañero de trabajo por un barranco, ahora eres tú quien se muestra así de agresivo y tiras a alguien de tu trabajo por un barranco

□ Como siempre, crea la escena con muchos detalles, con sonidos, sensaciones, colores, olores. Ahora el protagonista eres tú. Observa que mientras estabas creando la película, una vocecilla que está diciendo: “Imposible, yo nunca harías esto” “Yo jamás he odiado a nadie”… y recuerda la ley de la polaridad: si eres capaz de amar, eres capaz de odiar.

Mantente ahí, presente, observando la escena. Enseguida advertirás que rechazas la imagen, que no te la quieres creer y que en alguna parte de tu cuerpo ha aparecido alguna molestia.   Observa la escena y observa tu cuerpo; ve de la escena al cuerpo y localiza dónde registra tu cuerpo el disgusto que sientes al mirar la escena. Quizás después de algunos instantes puedas descubrir que tú también en alguna ocasión has tenido ganas de que alguien “desapareciera” del mundo. Quizás puedas recordar la situación y aceptar lo que sentiste. Y si tu cuerpo sigue tenso o molesto con la idea podemos ayudarnos a procesarlo igual que en el punto 2, dando golpecitos alternativamente en las dos piernas por unos minutos, hasta que pueda ver la escena con aceptación y yo diría más, con compasión por ti.

Coloca las manos con las palmas hacia abajo sobre las piernas, a la altura de los muslos y ahora da un golpecito suave sobre un muslo y luego sobre el otro. Otra vez, un golpecito sobre un muslo, y ahora sobre el otro. Cogemos ritmo y seguimos dando los golpecitos alternativamente en una y otra pierna.

Recuerda que con esta alternancia en los golpecitos, estamos activando secuencialmente los dos hemisferios cerebrales y favoreciendo que se procese o se “digiera” esa imagen que tenemos ahí delante y las emociones asociadas.

□ Mantén los golpecitos en una y otra pierna y ve de la imagen de la pantalla a tu cuerpo, dos, tres minutos. Poco a poco la sensación de molestia en el cuerpo irá bajando, dejaremos de “reaccionar” ante la imagen que nos desagrada… y hasta puede que aceptemos lo que somos capaces de hacer.

□ Cuando tu cuerpo se haya calmado y antes de acabar el ejercicio, puedes imaginar una escena agradable de tu vida, algo así como un paseo por el bosque o por la playa. Mantén los golpecitos en los muslos. Observa como sientes tu cuerpo ante esa escena plácida y disfruta unos minutos de esa sensación.

Finalmente, pon la atención en los sonidos del lugar en el que estás, toma un par de respiraciones profundas y cuando quieras, abre los ojos, sonríe y estírate.

silueta_hombreY si en tu vida, tienes muchas cosas claras, te has vuelto rígido y ves demasiados blancos o negros… sospecha que la Sombra está a punto de aparecer para empujarte a la plenitud y enseñarte un montón de grises. Realmente la Sombra nos ayuda a conocernos a nosotros mismos. Cuando aparezca en tu vida, alégrate, te volverás más empático y entenderás mejor a los demás.

Advertencia: si practicamos alguno de los ejercicios de exploración propuestos, descubriremos algo en nosotros que nos avergonzará y nos dolerá, recordemos que siempre podemos elegir mirarnos a nosotros mismos con cariño y tratarnos bien. Podemos poner la mano en el corazón y decir en silencio: “Aunque no me gusta esto que veo, estoy dispuesta a permanecer tranquila en presencia de lo que sé es verdadero, y me acepto completa y profundamente”

Ejercicio de visualización activa: otra manera de recuperar tu equilibrio y tu poder personal.

Y ahora si os parece podemos hacer un ejercicio de visualización para darle forma a nuestra Sombra y sentir que somos uno con ella. Al recuperarla, vamos a disponer de más recursos para afrontar las vicisitudes de la vida diaria.

BosqueOs cuento un poco en que va a consistir el ejercicio. Primero nos relajamos dando un paseo por un bosque precioso. Luego imaginamos que estamos en una situación en la que nos sintamos vulnerable o una situación en la que sentimos que no estamos a la altura. Y ahí, cuando aparezcan nuestras inseguridades, vamos a ponerles cara y, en lugar de tratar de ocultarlas, vamos a aceptarlas.

Voy a poner la música, vete acomodándote, tranquilamente, comenzaremos dando un paseo por el bosque y relajando nuestro cuerpo y nuestra mente.

Cuando quieras hacer el ejercicio pincha aquí Untitled-1 y comienza a escucharlo con la fantástica voz de Juanma Ortega.

(A continuación lo transcribo íntegramente por si quieres leérselo a alguien)

Cuando quieras ponte cómodo y cierra los ojos ●●●

Imagínate que estás dando un paseo por el bosque. ●●●

Y que te rodean árboles altos. ●●●

Tú avanzas tranquilamente por el bosque ●●●

En un momento determinado, escuchas el sonido de agua que corre ●●●

Es el sonido muy agradable de un arroyo ●●●

Vas ascendiendo el curso de ese arroyo y llegas a una cascada de agua cálida y cristalina ●●●

Tal vez incluso haya flores ●●●

Y pájaros ●●●

Relájate y contempla todo el conjunto ●●●

Hay unas rocas que llevan a la cascada ●●●

Si quieres puedes ir andando por ellas y extender una mano para tocar el agua ●●●

Si quieres puedes ponerte bajo esa maravillosa cascada de agua purísima y tonificante, llena de energía ●●●

Siente el contacto del agua tibia y cálida ●●●

El agua es muy ligera ●●●

Y mientras dejas que caiga sobre tu cuerpo, siente sus ligeras caricias en tu cara ●●●

En tu cuello ●●●

En tu pecho ●●●

En tu columna vertebral ●●●

En el vientre ●●●

En tus piernas ●●●

En los pies ●●●

Siente las plantas de los pies totalmente arraigadas y en contacto con el suelo ●●●

Esta agua es tan ligera y tan pura que si lo deseas puedes imaginar que la dejas penetrar en ti por la parte superior de la cabeza. Entra en tu cabeza y lava y purifica tu cerebro ●●●

Deja que tome el camino que desee. Déjala circular por tu interior, porque así ●●●

Arrastra las células inútiles ●●●

Arrastra y funde las grasas acumuladas ●●●

Las tensiones musculares ●●●

Siente la circulación del agua que penetra por tu cabeza, Y sale por tus pies, cargada de todas las impurezas de las que tú deseabas deshacerte ●●●

Progresivamente te sientes muy relajado y dispuesto para seguir tu camino●●●●●●●●●

Sales de la cascada, y continuas tu paseo por el bosque mirando distraídamente los árboles, las plantas, los animales ●●●●●●●●●

Y desde esa calma en la que estas ●●● usa tu imaginación y permite que venga a tu cabeza una situación que te produce inseguridad ●●● una situación en la que te sientes vulnerable o en la que sientes que no estas a la altura●●● Da igual que sea del pasado o que aún esté por venir, deja que tu mente la elija libremente ●●●Imagina ese momento durante unos instantes y respira en calma ●●● ●●● ●●●Si se te ocurren varias, elije una●●● ●●● ●●●

Eso es, céntrate en esa situación que has elegido ●●● pon atención en los sonidos del lugar, en la luz, en los objetos de esa escena y observa a las personas que hay presentes ●●●su aspecto ●●● la expresión de su cara y concéntrate en las emociones que genera en ti ●●● ●●● ●●● Ahora cuando sientas que ya está presente el malestar interno, proyecta fuera de ti esas emociones e imagina que forman un ser con cara y cuerpo. Muy bien, eso es ●●●imagina que ese ser está frente a ti ●●● ●●● ●●● ●●●

Esa figura que acabas de ver y de sentir y que está ahí es tu Sombra ●●● ●●● ●●● Mírala bien y toma nota de su aspecto ●●●●●● ●●● seguramente, la Sombra tiene características inquietantes, puede ser fea o tonta o de apariencia muy desagradable, ●●●es normal, recuerda que la Sombra es todo lo que no queremos ser pero tememos ser ●●●Obsérvala yrespira en calma ●●●muy bien ●●●

Estas ahí en un hermoso paraje, y ante ti esta tu Sombra ●●● ●●● ●●●ahora puedes elegir si darte la vuelta y continuar con tu paseo o avanzar hacia ella ●●●darle la mano y así comenzar a estrechar vuestro vínculo ●●● ●●● ●●● mírala con buenos ojos y si quieres aprieta su mano ●●● ●●● siente launión con ella ●●●yque sois uno ●●●y por tanto ●●●más completos ●●● ●●● ●●●

Eso es ●●●tomate unos instantes para experimentar esa unión●●● ●●● ●●● muy bien ●●●quizás ahora, puedas advertir que al estar juntos la sombra y tú, sois más fuertes ●●● que cuanto más te reconoces y te aceptas tienes más poder ●●● ●●● ●●●Y a partir de ahora, siempre que necesites sentir esta fuerza, bastará con que traigas a tu mente la imagen de tu sombra y sientas que está a tu lado para que vuelvas a sentirte completo y con más recursos ●●●y más aún cada vez que practiques este ejercicio ●●● ●●●

Si quieres ahora puedes seguir tu paseo al lado de tu Sombra, tu mejor cómplice, vuelve a encontrar el Universo. Tómate el tiempo necesario para darte cuenta de la nueva visión que tienes de este bosque, de la naturaleza ●●● ●●● quizás tu percepción de las cosas ha cambiado y la causa es que has mirado en tu interior y estas comenzando a aceptar la totalidad de tu ser ●●● ●●● ●●● estas sumandoy ●●● así está bien.

Dentro de un momento voy a pedirte que abras los ojos ●●●pero antespuedes tomar unas respiraciones profundas ●●●●●●escucha los sonidos y ruidos del lugar donde estas ●●●mueve un poco los pies ●●● las manos ●●●●●●Cuando abras los ojos te sentirás descansado con energía y dispuesto a realizar a gusto las tareas que desees ●●●●●●y ahora a tu ritmo ●●●abre los ojos y que tengas un buen día

Un comentario sobre el ejercicio:

La primera vez que se hace este ejercicio puede costar reconocerse en esa imagen que surge y puede costar darle la mano. Es muy probable que inicialmente no sintamos ni fuerza ni nada parecido, lo que queremos es cambiar de tema; claro que si nos quedamos y ACEPTAMOS lo que somos al completo HAY PREMIO. El premio para mí es el sentimiento de PAZ, de TRANQUILIDAD. No hay nada que ocultar. Para otros la sensación de SEGURIDAD que da el sentirse completo y para la mayoría ACEPTAR LA SOMBRA significa elevar la AUTOESTIMA.

“LO QUE ES, ES”… y así está bien.

Soy consciente de la dificultad de mirar con buenos ojos lo que no nos gusta de nosotros mismos, así que más adelante prepararé algo de material adjunto, algunos ejercicios que favorezcan el reconocimiento y la aceptación de esas partes oscuras que podemos iluminar. Mientras tanto, todos tenemos técnicas para gestionar –que no anular- aquellas actitudes que me estén ocasionando problemas.

Lo cierto es que al dejar los juicios de bueno y malo y al dejar de perder energía peleándonos con nosotros mismos es donde ganamos fuerza y poder.

SOL¡Saludos a tu Sombra!

Un abrazo.

Seguimos creando juntos. Carmen Berruete.

Bibliografía:

Phil Stutz y Barry Michels. El Método. Ed. Grijalbo.

Robin Robertson. Tu sombra. Aprende a conocer tu lado oscuro. Ed. Paidós.

Georges Pierret. Plenitud aquí y ahora. Ed. Mandala

Francoise J. Paul Cavallier. Visualización. Ed. Los libros del comienzo

Israel Regardie. Guía de relajación para el perezoso. Ed. Luis Cárcamo

Música del ejercicio final. Letters to Allayne de Tom Fahy