Empresa y éxito

¡Desarrolla la actitud necesaria para lograr el éxito!

(para profesionales, empresarios y cualquier persona que tenga una meta)

Si observamos a las personas de empresa que con frecuencia consiguen sus objetivos, podemos darnos cuenta de que tienen en común algunas características. Nuestra propuesta es: si yo quiero tener éxito, ¿por qué no copiarles?, ¿por qué no aprender a hacerlo igual que ellos?

Carmen Berruete

Carmen Berruete Terapeuta y formadora en técnicas de crecimiento personal

 

De las características que tienen en común los “emprendedores”, destacamos en primer lugar que, bajo ningún concepto, se permiten dudar de sí mismos, y ésta confianza hace que puedan acceder a todas sus capacidades internas -es decir, no sabotean sus “diversas inteligencias”. En segundo lugar, como manejan bien el miedo que se siente cuando vas a iniciar algo nuevo, son osados. En tercer lugar, cuentan con el fracaso, lo respetan, no les gusta y les entristece como a todos, pero no les detiene, ellos siguen adelante. Y además… son curiosos y tienen “el punto necesario de humildad” para seguir aprendiendo.

Todo lo mencionado pone en evidencia que estas personas “dirigen” su mente y sus pensamientos de una manera eficaz -es decir, son ellos quienes controlan su mente y no dejan que las circunstancias del exterior determinen su estado de ánimo.

 

Relájese y use más de su cerebro

Si queremos seguir sus pasos, como primera medida podemos aprender a usar nuestra mente de una manera eficaz, accediendo a todos sus recursos. Cuando tomamos decisiones desde el razonamiento lógico, estamos usando sólo el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro, y cuando las tomamos desde la intuición o siguiendo una “corazonada”, está predominando el hemisferio derecho del cerebro.

Gran parte de nuestra educación se ha centrado en fomentar la lógica y la razón, sin enseñarnos cómo desarrollar la intuición y la creatividad, tan necesarias para responder a los retos de cualquier empresa. Si habitualmente hacemos nuestro trabajo usando sólo la razón, es como si trabajáramos con un brazo atado a la espalda y, así, estamos saboteando la otra mitad de nuestra inteligencia.

Pensemos que hoy en día hay tanta información, tantos datos, estadísticas y teorías, que ni siquiera un gran equipo de ejecutivos podría leerlo todo, razonarlo y analizarlo todo; sólo desarrollando nuestra intuición podremos ser eficaces al tomar decisiones en nuestro trabajo.

Cuando en los cursos de creatividad proponemos ejercicios para desarrollar estas habilidades del hemisferio derecho del cerebro, no pretendemos reemplazar la lógica por la intuición, sino agregar dicha intuición o “sexto sentido” a los enfoques racionales.

Sabemos que la comunicación entre los dos hemisferios cerebrales es más fluida cuando estamos relajados. Por lo tanto, si aprendemos a reposar voluntariamente nuestra mente, seremos más competentes a la hora de generar ideas nuevas y al tomar decisiones. Además, relajarse es la mejor manera de cuidar nuestra salud, ya que al hacerlo estamos canalizando adecuadamente nuestro estrés.

 

Mantenga a raya el miedo con una buena “limpieza mental”

Todos sentimos miedo ante los cambios. Es un valioso mecanismo de supervivencia. Comenzar cualquier empresa supone asumir riesgos, y aquí es donde es tan útil desarrollar una buena “limpieza mental”.

Es fundamental aprender a dirigir nuestra mente y darnos cuenta de que “yo no soy mis pensamientos”; de haber nacido en otra cultura, en otra época o en otra familia, vería el mundo y a mí mismo con unas “gafas” diferentes. Eso significa que la mayor parte del pensamiento es circunstancial y, por ello, puedo cambiarlo para mi beneficio.

Podemos comenzar por observar lo que pasa en nuestra cabeza y darnos cuenta de que hay pensamientos que nos paralizan y nos desaniman, y otros que nos ilusionan y nos llevan a la acción. Podemos acostumbrarnos a “hacer limpieza” y deshacernos de los que nos hacen daño. Para ello, tenemos que aprender a no pelearnos con los pensamientos desagradables. Si lucho contra un pensamiento, le estoy dando fuerza y entonces se asienta más. Funciona mejor si primero lo observo, incluso un buen rato, y como “director de mis películas mentales”, yo decido hacia dónde va el guión, y suavemente lo llevo a un final positivo, divertido o absurdo.

Sugerimos además un pequeño ejercicio: cuando tenga miedo me puedo plantear la siguiente pregunta: ¿Qué haría yo diferente si no tuviera miedo de que sucediera “esa cosa mala” que estoy pensando? Y de la lista de actividades que me surja, voy a elegir una, la más pequeña, la que me parezca más viable o la menos amenazadora, y la hago. Para ponernos en marcha, no es necesario iniciar una gran revolución, basta con dar un pequeño y primer paso.

El fracaso fastidia y punto

Hay mucha literatura sobre “lo bueno” que es fracasar. A nadie le gusta fracasar, pero parece que los seres humanos habitualmente hacemos descubrimientos por el método de ensayo y error. Es decir, probamos soluciones, fracasamos, y si seguimos probando, al final las piezas acaban encajando y algo funciona. Levantarse después de una decepción y continuar haciendo pruebas hasta conseguir nuestro objetivo es lo que eleva nuestra autoestima. No es posible tener una autoimagen poderosa si todo es fácil en nuestro camino.

Ahora bien, si hemos tropezado, ¿qué nos puede ayudar a levantarnos?

El profesor Silva, creador del Método Silva decía a menudo en sus clases: “Nos movemos en la dirección de los pensamientos dominantes; si piensas en desastres, eso es lo que obtendrás porque eso es lo que está dominando tu mente. Piensa siempre en lo que quieres, no en lo que no quieres”. Es decir, pase lo que pase, vamos a mantener en la mente nuestro objetivo final. Eso es lo que nos hace seguir adelante: la confianza en el éxito final. Procuremos insistir hasta que nos habituemos a buscar los pensamientos que nos ilusionan y dejemos pasar los que nos bloquean.

Piénsalo un minuto, ¿estás mejor por dentro y eres más eficaz cuando piensas en “la gran catástrofe” o cuando piensas que puedes conseguirlo?

 

La humildad: entrevista a Boris Becker

Reconstruimos a continuación una entrevista radiofónica realizada hace años a Boris Becker:

  • “¿Siempre fuiste un campeón?”
  • “No, de joven fuí seleccionado pero había otros jóvenes más dotados.”
  • “¿Y dónde están ahora esos chicos?”
  • “Pues”, dijo el antiguo campeón, “sencillamente no triunfaron. A pesar de todo su talento, no tenían lo que hace falta.”
  • “¿Y qué es lo que hace falta?”
  • “Tienes que quererlo lo bastante.”
  • “¿Es ese el secreto?”
  • ”Hay algo más. Se requiere disciplina… Tienes que establecer un orden de prioridades y renunciar a muchas cosas que pueden parecer también muy atractivas.”
  • “¿Es ese el secreto?”
  • “Hay otra cosa más, y es más dura y exigente que las dos primeras juntas. Se necesita humildad, no importa lo bueno que seas. Se necesita humildad para escuchar a los preparadores, aceptar consejos, probar otras posibilidades y admitir que no lo sabes todo. Estas tres cosas son el secreto de mi éxito.”

Poco se puede añadir a las palabras del tenista. Si acaso resaltar que, en lo que respecta a las empresas, si a la humildad le sumamos la curiosidad, abriremos nuevos negocios. Supongo que el “diseño” surgió cuando alguien preguntó: ¿por qué las mesas tienen cuatro patas?, ¿qué pasaría si sólo tuvieran tres?

El secreto del éxito

Quien consigue sus “objetivos externos” es porque tiene un sólido “sustento interior”, y eso se puede cultivar. El secreto del éxito está en disfrutar del camino y en confiar en uno mismo con tenacidad.

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BIBLIOGRAFÍA:

Jack Foster. “Cómo generar ideas”. Ed. Centro de Estudios Ramón Areces, S.A.

Andy Hunt. “7 steps to more wellbeing”

Nick Owen. “La magia de la metáfora”. Ed. Desclée de Broumer

Rosa Rivas Lacayo. “Saber pensar. El Método Silva para un nuevo siglo”. Ed. Urano